Adolfo Suárez, un halo de democracia

Hoy hemos tenido la triste noticia del fallecimiento de un gran hombre de la democracia y de la transición, tan importante que en la actualidad no hay quién no sepa valorar lo que su figura fue para nuestra historia de España. La transición no fue fácil ni estuvo exenta de tensiones políticas, más supo con gran habilidad dirigirla de tal modo que todos nos sintiéramos españoles e importantes.

Adolfo Suárez, aquel hombre en que el Rey confió para dirigir tan difícil misión, lo supo realizar de forma ejemplar, quizás porque sentía un profundo respeto por la libertad y el pluralismo, más allá de cualquier postura ideológica. Dejó atrás cualquier rastro de la época franquista y creyó en la madurez del pueblo español para una nueva andadura. Ojalá que su recuerdo sirva para recuperar la esencia de la democracia y de la transición que permitió caminar a España unida, haciendo progresos sin parar. Él habló de concordia y conciliación y lo puso en práctica a través del consenso y el diálogo, único camino para hacer realidad un sueño, el de la democracia.

Nadie duda de que la historia le ha otorgado un lugar destacado en nuestro país. De él destaco su humanidad por encima de objetivos estrictamente políticos, pues su meta se concretaba en trasladar los deseos de una sociedad entera a sus decisiones como Presidente, siendo plenamente consciente de que la historia la escribe el pueblo.

Por último, recordar una de sus grandes frases que puede resumir su responsabilidad política: “un político no puede ser un hombre frío. Tiene que recordar que cada una de sus decisiones afecta a seres humanos. A unos beneficia y a otros perjudica. Y debe recordar siempre a los perjudicados

Que sirva estas líneas para rendir un pequeño homenaje a su persona.

Señor Presidente, descanse en paz.

Araceli Romero Mendívil

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Una respuesta a Adolfo Suárez, un halo de democracia

  1. musapupo dijo:

    Lo curioso de todo ello, Araceli, es que en tiempos de Suárez, mucha gente lo despreció (a su izquierda y a su derecha) y lo vilipendió. Hoy día creo que no hay voces discordantes en el reconocimiento a su papel y a su talante político. Quizá nos haga falta un poco de “espíritu de concordia” y menos hooliganismo político. Xavier Coller.

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