Élites Políticas y democracia

En esta nueva entrega vamos a comentar principalmente dos temas:

1) La composición social de las élites parlamentarias y 2) El nivel de consenso en las cámaras regionales.

Para conocer si en el funcionamiento de los parlamentos prima el conflicto o el consenso, se ha estudiado el porcentaje de leyes consensuadas sobre el total de leyes aprobadas en una legislatura, resultando un 56% de consenso. Las variables que influyen en el grado de consenso son la presencia de mujeres (en realidad por las características juventud e inexperiencia) y que gobierne el PSOE u otros partidos que no sean ni el PP ni el PSOE.

Respecto al primer tema, el Índice de Desproporción Social (IDS) nos permite conocer la distancia entre parlamentarios y ciudadanos, en función de las variables sexo, edad, lugar de origen, estudios y profesión.

IDS= Proporción del grupo en la élite/ Proporción del grupo en el electorado

Cuando IDS=1, la proporción del grupo en la élite y el electorado es la misma.

Cuando IDS>1, hay una sobrerrepresentación del grupo en la élite.

Cuando IDS<1, el grupo está infrarrepresentado.

Cuanto más se aleje de 1, mayor es la distancia entre élite y sociedad.

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La tabla de arriba permite extraer algunas conclusiones bastante llamativas. Comparando la primera y sexta legislaturas, vemos que en términos generales la distancia entre representantes y representados se ha ido reduciendo. Los grupos que están infrarrepresentados en el parlamento son mujeres, trabajadores e inmigrantes (éstos antes estaban sobrerrepresentados). Mientras que hay una sobrerrepresentación de universitarios, abogados, propietarios y educadores, aunque en todos los casos se ha ido reduciendo la distancia.

La tabla permite conocer con un rápido vistazo las características de nuestros políticos, y en qué medida son un reflejo de la ciudadanía. Como hemos podido ver, ciertos grupos están sobrerrepresentados mientras que otros prácticamente no tienen presencia, como es el caso de las personas sin estudios superiores.

Pero, ¿qué es lo realmente deseable? ¿Un parlamento que sea fiel reflejo de toda la sociedad o un parlamento formado por personas con ciertas características, como defienden las teorías elitistas? Y al margen de lo ideal, ¿qué es realizable a efectos prácticos?

El debate está servido!

Bibliografía

Coller, X. (2008). “El sesgo de las élites políticas. El caso de la España de las autonomías (1980-2005)”. Revista de Estudios Políticos, nº 141, pp. 135-159.

Coller, X. y Santana, A. (2009). “La homogeneidad social de la élite política. Los parlamentarios de los PANE (1980-2005)”. Papers, nº 92, pp. 29-50.

María Bonilla Cerrejón, marzo de 2015.

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