NUEVOS INSTRUMENTOS PARTICIPATIVOS DE ADMINISTRACIÓN Y GESTIÓN PÚBLICA

Máster Universitario en Sociedad Administración y Política. Universidad Pablo de Olavide (Sevilla).

Los días 18 y 19 de febrero nos hemos adentrado en el concepto de participación ciudadana y en sus metodologías para la administración y gestión pública, a través de la Investigación en Acción Participativa, gracias a las sesiones impartidas por el profesor de Antropología Social de la Universidad Pablo de Olavide, D. Javier Escalera Reyes,  experto en esta materia, y que desde 1995 es el coordinador-responsable del Grupo de Investigación Social y Acción Participativa (GISAP).

La primera sesión se desencadenó poniendo en práctica el propio concepto de “participación” a medida que éste se abordaba de un modo teórico. Así, en una atmósfera participativa, propiciada por el profesor, todos los asistentes expusieron en una primera ronda preliminar sus experiencias profesionales o inquietudes respecto a la “participación”, desde su sentido más amplio hasta sus ejemplos más concretos o experiencias profesionales en algunos casos, de manera que la sesión obtuviera el máximo provecho de los conocimientos y sumase el aprendizaje del grupo en su conjunto. De este modo la sesión se desarrolló con el profesor como conductor-moderador, con sus aportaciones académicas bien dosificadas, imprescindibles para estudiar con rigor la materia, pero incentivando en todo momento la participación activa del grupo y su intercambio de conocimiento.

Pueden distinguirse tres enfoques fundamentales, en el marco conceptual teórico y evolutivo de la participación:

  • “tener parte de”, que se refiere a la concepción “graciosa” o “paternalista” de la participación, y que se desarrolla de arriba a abajo.
  • “tomar parte de”, que se refiere a la participación “conflictiva”, cuyo resultado es una dialéctica de “ganadores” y “perdedores”.
  • “ser parte de”, que se refiere a la participación “co-productiva”, en la que cada miembro se reconoce como parte del grupo.

Nos centramos progresivamente en la participación ciudadana, entendida como la implicación activa y directa de la población de un territorio en la toma de decisiones sobre el mismo y en su implementación. La participación puede ir más allá de la intervención en la toma de decisiones por parte de aquellos que van a verse afectados por las mismas, y extenderse al seguimiento y evaluación de los resultados de dichas decisiones. Puede entenderse como un “proceso colectivo de trabajo y aprendizaje, de carácter voluntario, de construcción de una visión y unos objetivos compartidos por todos los actores y sectores que integran una colectividad”.

Esta participación co-productiva requiere e implica, como condiciones y efectos a la vez, lo siguiente: el reconocimiento de pertenencia al colectivo (sentirse parte de), la toma de conciencia, la reflexión colectiva, el carácter inclusivo, la integración de diferentes formas y fuentes de conocimiento (ciéntifico-técnico y también práctico o intuitivo, más cercano a veces a la realidad), la organización del grupo, así como su fortalecimiento o empoderamiento.

La Historia del siglo XX demostró, muy dramáticamente, que la la ciencia por sí sola no garantiza el progreso y bienestar de la sociedad, ya que puede verse sometida o capturada por determinados intereses, o simplemente no atender o ignorar las expectativas y necesidades de la ciudadanía en general, que se ve afectada por las decisiones adoptadas por las élites o poderes públicos. En este sentido, la Investigación en Acción Participativa (IAP) también puede entenderse como una alternativa o complemento al conocimiento científico convencional.

De este modo la segunda sesión se centró en el conocimiento de las herramientas participativas, a través de la Investigación en Acción Participativa como disciplina enmarcada en las ciencias sociales, y que busca soluciones a los problemas de la sociedad, como la pobreza y las desigualdades, como marco para la producción de procesos deliberativos, y también al análisis de algunos casos reales, como los presupuestos participativos en administraciones locales, tratando de poner de manifiesto las posibles causas de los éxitos y fracasos obtenidos de estas iniciativas, y las dificultades a las que nos enfrentamos para su puesta en práctica, en las que subyace con frecuencia la carencia de una cultura participativa en nuestra sociedad.

Anselmo Martín Rojas

 

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