Ágora: ¿Puede el Estado del Bienestar sobrevivir?

Como estudiantes del Máster Universitario Sociedad, Administración y Política (MUSAP), disfrutamos a lo largo del curso de lecciones magistrales, llamadas “ágoras”, impartidas por personalidades de reconocido prestigio internacional del mundo académico y científico. De este modo,  el pasado 16 de febero,  tuvimos la oportunidad de recibir la ponencia de la Dra. Eloísa del Pino, que trabaja en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC, y es autora de multitud de trabajos relacionados con el Estado del Bienestar y las Políticas Públicas.

En la presentación de la ponencia, el profesor Coller introducía nuestras expectativas: “queremos conocer su visión sobre qué nos espera del Estado del Bienestar en el futuro, especialmente tras un momento de crisis como el actual”.

“Voy a compartir con vosotros algunas reflexiones”, fue la respuesta de la Dra. Del Pino, “porque no tengo una bolita de cristal. No se sé si el Estado del Bienestar va a sobrevivir o no, o se va a convertir como esto, en una ruina muy bella que todos visitamos…” aludiendo a una diapositiva de las ruinas del Foro Romano.

Con este paralelismo inicia la conferencia la Dra. Del Pino, quien a lo largo de la misma se mueve en permanente contrapunto entre el optimismo y pesimismo referente al futuro del Estado del Bienestar, como también entre los pros y contras de las diferentes Políticas Públicas que se aplican, “porque disponemos de indicadores en ambos sentidos”, comenta.

La ponencia comenzó con una aproximación teórica al Estado del Bienestar. “Os voy a bombardear con un montón de datos y conceptos para que hablemos de las mismas cosas, cuando nos referimos al Estado del Bienestar”, comenta la ponente.

En este sentido, se define el Estado del Bienestar como un sistema de protección social puesto a disposición de la ciudadanía desde los poderes públicos. Así como, se hace referencia a conceptos básicos respecto a la protección social, tales como: “necesidades sociales”, siendo “problemas que las personas tienen ahora pero también los que pueden tener en un futuro”, y “los 5 grandes gigantes”, actores intervinientes: el mercado, las familias, la sociedad civil (Iglesia, ONGs) y el Estado, que no tuvo un papel relevante hasta mediado del siglo XIX y siglo XX.

A continuación, se presentaron los principales modelos del Estado del Bienestar, que son:

  • Liberal. Potencia la protección social privada y la pública ocupa un lugar subsidiario, dirigiéndose a los casos marginales, mientras el resto de la población es amparada mediante seguros de empresa o privados.
  • Conservador. Mantiene la existencia de mutuas, y las prestaciones son correspondientes a la situación económica del subsidiado. Una de las características es la intervención del Estado en la defensa y mantenimiento de la familia como proveedora de bienes y servicios sociales.
  • Socialdemócrata. Impulsa las prestaciones y los servicios sociales universales, que supone el grado en que individuos y familias pueden acceder a un nivel de vida aceptable, independientemente de su participación en el mercado.

Tras ello, se expusieron los indicadores utilizados para evaluar el Estado del Bienestar, los cuales son: el gastos social, la presión fiscal sobre los ciudadanos, el tamaño del sector público y el producto, es decir, el número de personas en situación de pobreza que existe, el número de derechos de los que disfruta una sociedad, entre otros.  La ponente recomienda utilizar varios de los indicadores para evitar sesgos.

En este sentido, en España tenemos un Estado del Bienestar “mediano”. Siempre hemos estado por debajo de la media de la Unión Europea. Ahora estamos mejor por la bajada del PIB, que hace que parezca que aumenta el Gasto Público. “No tenemos el Estado del Bienestar más generoso pero tampoco pagamos los impuestos más altos del mundo. Y esta es una condición fundamental”, comenta la ponente.

Asimismo, se señalan las teorías imperantes sobre el surgimiento del Estado del Bienestar, haciendo hincapié en la teoría de los grupos de interés, la cual ha adquirido importancia en los últimos años. Según esta teoría, todos somos clientes del Estado del Bienestar y, por ello, la lucha contra los recortes en las prestaciones y los servicios sociales es desarrollada principalmente por los corporativistas, siendo un ejemplo de ello el importante papel de la “Marea Blanca” en la Comunidad de Madrid.

Finalmente, se presentan las estrategias utilizadas por los poderes públicos para disfrazar los recortes en prestaciones y servicios sociales con objeto de evitar las movilizaciones civiles; y se propone la aplicación del paradigma del Estado del Bienestar orientado a la inversión social como propuesta para luchar contra la pobreza, lo cual se sustenta en la idea de que hay que prevenir en lugar de curar. Sin embargo, se discute la efectividad de un sistema de inversión sin la combinación de un sistema de intervención directa sobre la pobreza. Por lo tanto, lo más conveniente sería combinar ambos sistemas.

Como cierre, se apunta la transformación paulatina del Estado del Bienestar en la Sociedad del Bienestar, lo que supone una relación de corresponsabilidad entre los poderes públicos y el sector civil y/o el sector privado en la satisfacción de las necesidades sociales.

En conclusión, se deduce la insostenibilidad del Estado del Bienestar tal como lo conocemos actualmente. El Estado del Bienestar debe hacer frente al creciente envejecimiento de la población y al impacto de la crisis económica, para ello se propone, por un lado, la transformación del Estado del Bienestar en la Sociedad del Bienestar, lo que supone la corresponsabilidad de los poderes públicos y la sociedad civil y/o sector privado en la satisfacción de las necesidades sociales. Por otro lado, se propone la aplicación del paradigma de la inversión social aunque se reconoce la necesidad de combinar este paradigma con el paradigma de la providencia con objeto de actuar sobre la pobreza tanto a corto como a largo plazo

Por último, conviene indicar los siguientes aspectos destacables de la conferencia:

  • Los servicios frente a las prestaciones económicas con objeto de favorecer la redistribución del sistema.
  • Combinación de un sistema de inversión en educación y formación, así como de la intervención directa sobre la pobreza. Es decir, la combinación del paradigma de la inversión social y el paradigma de la providencia.
  • El Estado del Bienestar necesario como “herramienta de balance”, equilibrador de los desajustes del mercado.
  • En el Planeta, de más de 200 países, sólo el 25% tiene Estado del Bienestar y, entre ellos, Francia se sitúa como el primer país del mundo en el ranking de Estados del Bienestar.
  • La perspectiva tan pesimista de la ponente en cuanto a la intervención para evitar la evasión y la elusión fiscal de las grandes fortunas (entre 60.000 a 80.000 millones de euros, se defraudan y/o eluden anualmente en España).
  • El incremento del porcentaje de personas que reconocen la necesidad de pagar más impuestos para aumentar los servicios y las prestaciones sociales.

En definitiva, hemos podido disfrutar de una conferencia interesante no sólo atendiendo a nuestro perfil académico, sino también por el interés directo y personal que suscita este tema, al afectarnos y preocuparnos, como ciudadanos.

Autoría:  Zhenya Karpova, Pedro Ponce & María Vilches (alumnos/as MUSAP, 2016/2017)

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