Nuevos instrumentos participativos de administración y gestión pública

El 22 de Junio el alumnado del MUSAP tuvo la oportunidad de asistir a la clase titulada “Nuevos instrumentos participativos de administración y gestión pública”, la cual ha sido impartida por Montserrat Rosa Cano, socióloga y experta en metodologías participativas que trabaja en la Junta de Andalucía y en la Universidad Pablo de Olavide como profesora asociada.

La clase comenzó con una dinámica que tenía como objetivo aproximarnos al concepto de participación.  De este modo, la profesora entregó a cada alumno/a dos papeles. En uno de ellos teníamos que indicar los aspectos positivos de la participación y en el otro los negativos. Tras ello, nos levantamos y leímos lo que cada compañero/a había escrito en sus papeles y nos agrupamos en función de las similitudes de lo escrito. Finalmente, se formó un solo grupo y entre todo/as elaboramos una lista con los términos que nos sugería el concepto de participación. Los términos recogidos en la lista fueron:

  • Deliberación
  • Capital social
  • Eficiencia
  • Eficacia
  • Sinergia
  • Colaboración
  • Conflicto
  • Diálogo
  • Información
  • Compromiso
  • Desigualdad
  • Proximidad

A partir de estos términos, la profesora abordó el concepto de participación recalcando que la participación supone un proceso en el que existe un diálogo entre dos partes situadas en diferentes posiciones dentro de una escala de poder e influencia. Atendiendo a esta definición, surge una pregunta: ¿la participación supone desigualdad?

Ante esta pregunta, se abre un debate en el que predomina el argumento sustentado en la relación que existe entre la desigualdad social y la desigualdad participativa.

Desde las ciencias sociales se ha estudiado esta relación. De este modo, Barreiro 2004, a partir de variables asociadas a la posición social (educación, ingresos, clase social), concluye que la distinta probabilidad de participar según la posición social se traduce en desigualdad participativa.

No obstante, Montserrat Rosa Cano comenta que la desigualdad participativa se puede paliar con una metodología inclusiva, es decir, una metodología que pueda ser entendida y desarrollada por cualquier persona. En referencia, hace alusión a un proyecto participativo de regeneración urbana en Polígono Sur, una de las zonas con necesidad de transformación social de la ciudad de Sevilla. Así, comenta que, en los talleres deliberativos de este proyecto, se adaptaron los materiales y el registro lingüístico al perfil formativo de las personas residentes en la zona con objeto de posibilitar su participación en el diseño del barrio.

Por otro lado, se explicó los diferentes niveles de participación ciudadana en las políticas públicas. Para ello resulta útil  recurrir a lo que se denomina la escalera de la participación (Arstein, 1971). En cada peldaño de esta escalera se sitúan los diversos mecanismos de participación en función del papel que otorgan a la ciudadanía.

En la parte más baja de la escalera se encuentran los instrumentos participativos que sólo pretenden ofrecer información a una ciudadanía mayormente pasiva, a menudo con intenciones manipuladoras. En la parte media aparecen  los mecanismos que persiguen dar voz a la sociedad civil, aunque sólo sea para conocer su opinión. Por último, en la parte alta de la escalera, se coloca la participación que permite trasladar el poder y, por lo tanto, la capacidad para tomar decisiones a la sociedad civil.

Expuestos los niveles de participación, nos preguntamos en qué nivel se encuentra la participación en nuestras administraciones. Montserrat Rosa Cano comenta que aún queda mucho camino que recorrer en cuanto al desarrollo de la participación de la ciudadanía en las políticas públicas. No obstante, asegura que se ha avanzado algo respecto a momentos anteriores, de modo que se está pasando lentamente de ofrecer información a la ciudadanía a otorgarle voz en algunos asuntos públicos, aunque la voz de la ciudadanía no tenga carácter vinculante.

En esta línea, comenta también que la participación resurge en situación de crisis económica, ya que los recortes presupuestarios obligan a las administraciones a buscar la colaboración de la sociedad civil. Es decir, la participación no se considera sólo un derecho de la ciudadanía, sino una necesidad para prestar los servicios públicos ante los recortes.

En definitiva, ha sido una clase que nos ha permitido conocer lo que se entiende por participación ciudadana y su consideración en la administración. Asimismo, se debe resaltar la cercanía de la profesora hacia el alumnado y la metodología participativa que ésta ha empleado.

María Vilches Romano, alumna del MUSAP. 

 

 

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